En el siglo XXI confluyen una mayor sensibilidad humanista y un rapidísimo avance de la tecnología. ¿Cómo se representa, artísticamente, el cuerpo humano en este contexto? Refigurarse la figura humana es una serie de dos exposiciones, con un conjunto de obras de arte muy diversas, que llevan la representación de la forma humana a su límite conceptual. A diferencia de las tradicionales imágenes de cuerpos idealizados y retratos de héroes o gente poderosa, estas esculturas, pinturas, fotografías y vídeos crean un contexto que reevalúa la figura humana en su forma artística, e intentan plantear una perspectiva más objetiva e inclusiva.
La exposición empieza deconstruyendo la figura y prosigue reconstruyéndola, creando espacios interactivos. Sillas, camas o plataformas vacías, además de varios espejos, ejercen de avatares del cuerpo humano e invitan al espectador a dar vida a estas salas con la imaginación y, en ocasiones, a activar las obras físicamente. Se plantea una pregunta que a todos se nos permite responder: «¿A quién hay que poner en un pedestal, y quién se merece ser objeto de inspiración artística?». Podemos serlo nosotros mismos, la verdad, tanto literal como metafóricamente. En una época que nos empuja cada vez más rápido a la existencia virtual, todo esto nos recuerda que la experiencia humana física es frágil y única, y merece, por tanto, protegerse y celebrarse.
«Quizá miramos en los espejos no solamente en busca de la belleza, por ilusoria que esta pueda ser, sino para asegurarnos, a despecho de los hechos, de que estamos aún aquí. De que el cuerpo acorralado en que nos movemos no ha sido aún aniquilado, ‘raspado y eliminado’». Ocean Vuong, En la Tierra somos fugazmente grandiosos
PRIMERA PARTE
El otro protagonista de la noche
Septiembre de 2027 – Julio de 2028
SEGUNDA PARTE
The Close
Septiembre de 2028 – Julio de 2029