Al vacío

El poder de la expresión artística se hace patente, especialmente, al fijarnos en los vacíos que existen en su interior y a su alrededor. La ausencia y el silencio son una manera peculiar de presentar experiencias que esperaríamos visuales o auditivas, pero demuestran así que la visión y el sonido son fuerzas tan inherentes que su exclusión, con intención artística, tiene tanto impacto como su presencia. Aunque una experiencia así le exige al espectador paciencia y concentración, el vacío es también una forma de generosidad, y ofrece una voz artística alternativa o un espacio para imaginar. Este esfuerzo convenido por profundizar en la empatía y ver más allá de la superficie tiene su recompensa al implicarnos como destinatarios, como recordatorio de que formamos parte del puzle que hace esencial el arte.

“No hay espacios vacíos ni momentos vacíos. Siempre hay algo que ver, algo que oír. Es más: por mucho que intentemos crear un silencio, no vamos a poder.”  (John Cage)