Esta exposición toma su título, El otro protagonista de la noche, de un proyecto de Enrique López Llamas, joven artista multidisciplinar mexicano. La pieza central de esta instalación, que también sirve como colofón de los temas tratados, es una serie de dieciséis viñetas de vídeo en las que el propio artista es protagonista y víctima de narrativas relacionadas con el paso de la adolescencia a la edad adulta (el «hacerse hombre», supuestamente), y la fragilidad e inseguridad que entraña. Las performances de López Llamas, que se alimentan de su amplio interés por la historia del arte y la cultura popular, muestran muchas escenas cómicas y extrañas, pero a la vez plantean alegorías serias en torno a las realidades de la condición humana. Y si nos reconocemos rápidamente en lo que al principio puede parecer una ironía, es por nuestra capacidad de identificarnos con su verdad al repasar nuestra propia experiencia vital. La suya es una perspectiva generacional actual que pone de manifiesto el avance de la humanidad hacia una sensibilidad que antes, quizá, no teníamos. Tomando como inspiración la montaña rusa de reacciones que despiertan las performances extremas de López Llamas, el tema central de esta exposición lo constituye la representación contemporánea de la figura humana: el antihéroe en sentido físico, el héroe extraordinario en sentido espiritual.
El otro protagonista de la noche también se inspira en el texto del mismo título, escrito por Carlos Monsiváis (y al que López Llamas también alude), presente en la funda de un disco que recoge una de las veladas más memorables de la historia de la música popular: un concierto en directo de nueve horas de Juan Gabriel en Ciudad de México. En el texto, también conocido como La noche que México no durmió, Monsiváis se aleja del mítico cantante, que no necesitaba presentación, para centrarse en el público: «…el más pluriclasista y multigeneracional que un artista popular ha conocido en México…». La narrativa de nuestra exposición también elude lo obvio: plantear la cuestión de la figura humana, pero ajusta la mirada a lo ordinario y al «otro», en toda su diversidad, para conjurar un espíritu de empatía e inclusión, con pedestales vacíos y muebles que le sirvan al espectador de invitación a imaginarse sus propios héroes, y con espejos que podrían incluirlos a ellos.
El otro protagonista de la noche invita al espectador a convertirse en esa figura bajo la lupa. Cuando, al final de la jornada, nos despojamos de la careta y la armadura que llevamos para plantarle cara al complicado mundo en el que vivimos, aparece una criatura frágil e imperfecta, por muchos músculos o dinero que le añadamos. Y nos damos cuenta de que la mayor fortaleza del ser humano yace en el valor, la perseverancia y la humildad para volver a enfrentarse a todo ello al día siguiente, pese a todas las dificultades.
«…el arte ha de portar en sí el ansia del hombre por lo ideal, ha de ser una expresión de su búsqueda; el arte ha de dar al hombre esperanza y fe. Y cuanto mayor sea la desesperanza del mundo en la versión del artista, más claramente veremos el ideal que se opone a ella. Si no es así, no vale la pena vivir. El arte simboliza el sentido de nuestra existencia». – Andrei Tarkovski, Esculpir en el tiempo
Artistas:
Jordi Alcaraz
Jim Amaral
Martha Atienza
Ed Atkins
Leilah Babirye
Stephan Balkenhol
David Bestué
Norbert Bisky
Anna & Bernhard Blüme
Mathieu Bonardet
Joan Brossa
Michael Bühler-Rose
Carlos Bunga
Tom Burr
Werner Büttner
James Castle
Martí Cormand
John Dugdale
Pepe Espaliú
Galli
Alberto Giacometti
Camilo Godoy
Jason Gringler
Donna Huanca
Stephen Irwin
Jiři Kolář
Kang Seung Lee
Enrique López Llamas
Mateo López Robert
Mapplethorpe
Martin Margiela
Sean Mellyn
Pierre Molinier
Juan Muñoz
Navid Nuur
Berenice Olmedo
Murat Önen
Prinz Gholam
Robin Rhode
Gerhard Richter
Miguel Ángel Rojas
Chloe Royer
R.H. Quaytman
Paul Mpagi Sepuya
Hugh Steers
Sam Taylor-Johnson
Wolfgang Tillmans
Franz Erhard Walther
Franz West
Erwin Wurm